jueves, 28 de abril de 2016

Mis razones para ser hombre y feminista

Últimamente ha surgido una nueva corriente de pensamiento muy absurda, se hace llamar “masculinismo”. Esta forma de pensar reivindica su lucha contra algo aun más absurdo, denominado “hembrismo” o “misandria”. Y esta reivindicación absurda nos está dejando a los hombres en una posición ridícula y de falsa víctima en la sociedad. Pero no es esto lo que realmente me indigna, lo que me indigna de verdad es que me quieran seguir obligando a ser machista.

Y mis verdaderos motivos para ser feminista no son de empatía hacia la mujer, ni la lucha por la igualdad de derechos y oportunidades. Eso es algo que yo solo puedo apoyar y solidarizarme con ello, porque no soy una mujer, y no podré entender nunca del todo su situación actual.

Mis motivos para ser feminista son completamente egoístas, porque pienso que los hombres sufrimos el machismo también, solo que de una manera muy distinta. Quiero ser feminista, principalmente, porque estoy harto:

Estoy harto de que se me valore por las mujeres con las que me he acostado, porque en mi vida el sexo no es la única cosa importante, ni la única necesidad.

Estoy harto de que los chavales se sientan frustrados e inferiores a otros, solo por no tener novia (algo que muchos hemos tenido que sufrir en nuestra adolescencia).

Estoy harto de sentirme a obligado a gustar a alguien que no le gusto, como también lo estoy de sentirme obligado a que me guste alguien que no me gusta, y todo por la "importancia" de echar un polvo.

Estoy harto de todo eso y de muchas cosas más, pero sobre todo de que esta sociedad no me permita ser lo que quiero ser, aunque no haga daño a nadie.

Y para acabar, quiero dejar claro que no digo esto por “postureo”, ni me siento moralmente superior a los demás, porque sigo usando expresiones como “Qué nenaza” o “Eres una niña” hacia hombres y mujeres de manera despectiva.

Estoy seguro de que sigo teniendo muchos comportamientos machistas de los que ni me doy cuenta, y es más, seguramente nunca podré dejar de ser machista del todo, y no pienso que tenga que fustigarme por ello. Lo que cuenta es quiero dejar de ser machista porque, como ya os he dicho, estoy harto.

domingo, 24 de abril de 2016

Lo único que importa

Hay quien pensará que te podrá parar, que él ya lo ha intentado, que pensó las mismas cosas que tu, y que se dio cuenta de que no podría hacerlo. Por lo tanto te dirá que te lo dice por tu bien, que quiere evitar que pases por lo mismo, y entonces, es posible que te haga dudar…

No le hagas caso porque, aunque no lo admita, solo tiene miedo de que lo consigas porque, en ese momento, se daría cuenta de que se equivocaba, y de que pudo haberlo logrado en su momento.

Y ten muy claro que no importa, no importa si al final tenía razón, porque tú al menos lo intentaste, no importa tampoco si al final lo consigues, porque era lo que tenias que hacer, lo que querías hacer, no importa si tu también le dijiste a alguien que no podía, porque tienes derecho a equivocarte, va implícito en tu condición de ser humano, igual que no importa que te dijeran que no puedes, porque al final lo vas a intentar.

Lo único que importa es que vas a ser tú mismo, que no te vas a quedar con la duda, y que, de este modo, tarde o temprano, harás lo que tienes que hacer, darás a este mundo lo mejor de ti y estarás satisfecho, porque para eso nacimos y por eso sufrimos.

Doy por hecho que esto lo van a leer muchas personas, las cuales saben que estoy pasando por momentos difíciles, y que me están ayudando mucho, esta entrada va por todos vosotros y vosotras.


Muchas gracias.

jueves, 7 de abril de 2016

Sueño con ranas

Sueño con ranas, ranas que saltan por todas partes, que tiñen de verde el mundo, mientras saltan y croan ante la estupefacta humanidad. Puedo observar como cada metro cuadrado comienza a llenarse de ranas, se oyen gritos de asombro y repugnancia, y de algún modo todo me resulta muy divertido.

Un viejo chiflado va gritando a los cuatro vientos que Dios nos envía de nuevo sus plagas y un hombre rudo pega manotazos a diestro y siniestro con todas sus fuerzas sin evitar que se  le echen más ranas encima. Los coches se aglutinan carentes de visión suficiente para avanzar, se incendian las primeras papeleras y las calles ya se han convertido en un infierno verde.

El sonido de la locura se contrasta con la regularidad de los “croac, croac”, si alguien más dejara de preguntarse qué pasa, y se limitara a observar todo esto, seguro que empezaría a descojonarse conmigo también.

Me fijo en muchas de las caras que veo, la de tipos que se jactan de poder acostarse con tantas mujeres como quisieran, de resolver la crisis económica o de educar  a los hijos de los demás como deberían. Ahora son todo caras asustadas que no pueden explicar cómo aparecen más y más ranas.

Son solo las ranas las que no cambian el gesto, ni actúan distinto a como lo harían normalmente, pues son lo que son y no te van a decir lo contrario. Son como esa llama que arrasa implacable al margen de que haya gritos de auxilio, solo llegan saltan y croan, y así hasta que mueran.

Si, a veces sueño con ranas, y veo como se infecta este mundo, sin sentimientos.